Un cabezazo de Sergio Ramos dio el triunfo al Real Madrid en el Coliseum de Getafe. Un escenario maldito para los blancos, que en los últimos años parecía haber cogido el testigo de Tenerife como lugar de amargo peregrinaje merengue. Desde el ascenso a Primera de los azulones, el Real Madrid los había visitado en siete ocasiones, acumulando tres victorias, un empate y tres derrotas.
Los blancos volvieron a jugar antes que el Barcelona y no fallaron. Los culés se vieron antes de que comenzara el partido contra la Real Sociedad diez puntos por debajo del eterno rival. Una situación circunstancial, aunque no por ello menos incómoda. De fallar ante los donostiarras, la Liga se le terminaría de poner muy cuesta arriba a los de Guardiola.
Los azulgrana ganaron por 2-1, con goles de Tello (en su debut en el once titular) y de Leo Messi, que acababa con su sequía de cara al marco contrario. Por primera vez esta temporada, el Barcelona aguantaba la presión de jugar sabiendo lo que había hecho el Real Madrid. La distancia entre ambos se mantiene: siete puntos.
A pesar de todo, si algo ha monopolizado el debate público ha sido la cuestión arbitral. Tanto en Madrid como en Barcelona apenas se ha hablado de los compromisos ligueros de ambos, y ha tenido mayor protagonismo el tema de los árbitros. Y eso que, tanto el Getafe como la Real Sociedad, eran equipos complicados. Al ya conocido gafe contra los azulones en el caso del Madrid, hay que añadirle, que el Getafe venía en una clara línea ascendente. Hay que añadir, en el caso del Barcelona, que la Real Sociedad fue el primer equipo capaz de arrebatarle puntos esta campaña (2-2 en Anoeta en la primera vuelta)
Lo cierto es que, desde que se disputó la eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey, las quejas al estamento arbitral por parte de ambos colosos han ido en aumento. Se han dado situaciones que no son deseables, como ver a Mourinho esperando al colegiado en el parking del Camp Nou, las quejas de Messi tras el partido de la pasada jornada contra el Villarreal, las declaraciones de Rosell indicando que los árbitros no se estaban portando bien con su equipo o la contestación irónica al respecto de Callejón.
Suele decirse que el que no llora, no mama. La rocambolesca situación vivida en la ida de las semifinales de Copa del Rey en Mestalla, parece ser muestra de ello. La clara mano de Pinto fuera del área vino precedida por las quejas de Sandro Rosell hacia el estamento arbitral. ¿Pudieron influir en el colegiado, González González, todas las declaraciones previas de unos y otros sobre la labor arbitral?
Los árbitros son humanos, se equivocan. A pesar de ello, está claro que muchas veces es más fácil “equivocarse” a favor de un equipo que de otro. Si Real Madrid y Barcelona, que son los dos equipos más fuertes de nuestro campeonato, se quejan de la labor arbitral, ¿cómo estarán en otros equipos, ya no sólo de la parte alta, sino de la parte media-baja de la clasificación? ¿De verdad necesitan estos equipos quejarse de la labor arbitral, cuando sacan más de doce-quince puntos al tercer clasificado? ¿Hasta qué punto es lícito que los dos grandes de nuestro fútbol hablen de los árbitros, cuando son menos perjudicados que cualquier otro equipo?
Diego Belmonte
@diegombelmonte





